Alimentadas por la palabra de Dios

* Dios nos habla, nos abre su corazón y nos invita a compartir su Misterio de Amor

* Escuchamos su voz leyendo, rumiando y ahondando en su Palabra contenida en la Escritura.

* Esta lectura de la Palabra de Dios alimenta nuestra vida entera y da profundidad a nuestra vida fraterna.

 

 

 

 

"Abiertos nuestros ojos a la luz de Dios,

escuchemos atónitas lo que a diario nos dice la voz divina que clama".

Regla Benedictina, Prólogo