Arte-Cristo

 EL CRISTO DE LOS OJOS GRANDES

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La pieza artística más importante del monasterio es el Cristo románico de finales del siglo XI. Un crucificado de tamaño natural, solemne, recio, con los ojos abiertos y en disposición frontal, clavado en la cruz y sujeto mediante cuatro clavos, uno en cada mano y dos cruzados en los pies. Su rostro es grave, bien definido, destaca la simetría en los cabellos, la barba y el bigote. No es un Cristo doliente sino un Dios triunfante sobre la muerte, un Cristo ya resucitado. La anatomía esquemática y plana, de brazos rectos y piernas verticales, totalmente frontal.

Diver

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sos autores fijaron su cronología en la segunda mitad del siglo XII. Sin embargo,

Cristo en la Cruz

durante el proceso de restauración que en el año 2007 la “Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León” llevó a cabo, se ha descubierto policromía, tanto en el anverso como en el reverso de la cruz, y la utilización de pigmentos que podrían adelantar al siglo XI su creación.

La llamada del Cristo de Benaver

Ven a ver, en Palacios, a su Cristo.

Basta con acercarte a Benaver.

Es aquí donde puedes conocer

alguna cosa que jamás has visto.

 

 

Un Cristo que está vivo y está muerto,

que cuelga, majestuoso, de su cruz,

que te mira a los ojos con su luz,

con la luz de sus ojos, tan abiertos.

 

 

Cuéntale tus afanes y tus cuitas

que para oírte está crucificado.

Verás que te compensa esta visita.

 

Entenderás su voz y su recado:"

la llamada del Dios muerto de amor"

que para amar vive resucitado.

 

- Joaquín L. Ortega -

 

 

 

Cristo - Sonetos - Cuando me postro

Cuando me postro ante tu hermosa talla,

me pregunto, Señor, si aún estás vivo;

si estás por el dolor entumecido

o de la muerte has cruzado la raya.

 

Clavado en una cruz y ensangrentado,

en varón de dolores convertido, 

a pesar de tu talle, tan fornido,

eres como un cordero degollado.

 

¿Vives o mueres, mi Jesús amado?

Esos tus ojos grandes, tan abiertos,

me han dado la respuesta más cumplida.

 

No sólo tú resucitado,

Eres ya, por encima de los tiempos,

nuestra Resurección y nuestra Vida.

 

- Joaquín L. Ortega -

Cinco llagas - Cinco besos

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Para tus cinco llagas, cinco rosas,
O cinco versos si es que los prefieres.
Aunque bien sé que a cambio nada quieres
De tu pasión y muerte, tan penosas.

 

Para tus cinco llagas, mil ternuras,
Puesto que llagas son resucitadas
Que, trocadas en fuentes bienhadadas,
Se derraman en gracias y venturas.

 

Para tus cinco llagas mis albricias.
Ellas son tus trofeos y tu gloria.
¡Bien merecen, en pago, mis caricias!

 

Mantén frescas las cinco en mi memoria.
Que con piedad rendida y embeleso
Pondré yo, al día, en ellas cinco besos.

 

 

-Joaquín L. Ortega -

Las Piedras vivas y el Cristo Vivo

piedras vivas-400-300 No es casualidad que este Cristo de brazos extendidos como en un abrazo infinito, de rostro sereno más allá del dolor, de ojos grandes y mirada compasiva, acompañe y presida nuestra vida.

A la comunidad y a todos los que se acercan a nuestra casa, el fijar nuestros ojos en él nos invita a ser hombres y mujeres de brazos abiertos, de gozo sereno y propuesta de vida, de mirada alerta y gesto compasivo.

Porque detrás de la belleza de las piedras y de los siglos de historia se esconde el hoy que hemos de acoger y configurar.

 * Porque esa mirada se posa sobre cada uno de nosotros ofreciendo y pidiendo amor y dignidad.

*  Porque con nuestra actitud podemos desfigurar o transfigurar la realidad.