Las Piedras vivas y el Cristo Vivo

piedras vivas-400-300 No es casualidad que este Cristo de brazos extendidos como en un abrazo infinito, de rostro sereno más allá del dolor, de ojos grandes y mirada compasiva, acompañe y presida nuestra vida.

A la comunidad y a todos los que se acercan a nuestra casa, el fijar nuestros ojos en él nos invita a ser hombres y mujeres de brazos abiertos, de gozo sereno y propuesta de vida, de mirada alerta y gesto compasivo.

Porque detrás de la belleza de las piedras y de los siglos de historia se esconde el hoy que hemos de acoger y configurar.

 * Porque esa mirada se posa sobre cada uno de nosotros ofreciendo y pidiendo amor y dignidad.

*  Porque con nuestra actitud podemos desfigurar o transfigurar la realidad.