Ceremonia Abacial

El día 14 de septiembre, en la celebración de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, nuestra hermana María Pilar Tejada Miravalles fue elegida Abadesa de esta Comunidad.

 

Con gran alegría vamos a participar en la bendición abacial de Madre María Pilar Tejada Miravalles. Burgalesa, nació en la capital de Castilla el 6 de agosto de 1956. Ya de pequeña se vinculó al monasterio que iba a regir, pues hizo sus estudios de Bachillerato en Palacios entre los años 1966-70. Más tarde se trasladó a Madrid entre los años 1973 y 1978, donde cursó la carrera de Geografía e Historia. Tras los años de estudios universitarios, sintió vivamente la llamada de Dios a la vida contemplativa e ingresó en la abadía de Palacios de Benaver en el año 1985, para emitir sus votos temporales el 6 de agosto de 1987, y profesar solemnemente el 6 de agosto de 1990.


En su vida como monja benedictina ha desempeñado diferentes servicios. Fue Maestra de Novicias y Subpriora en su monasterio. Fuera de él desempeñó la tarea de Secretaria de la Sociedad de Estudios Monásticos entre 1997 y 2005, año en que fue elegida Vicepresidenta de la misma.Finalmente, el día 14 de septiembre de 2009, su comunidad le confió un nuevo e importante servicio: el de abadesa conventual.

Tal oficio conlleva numerosos retos y responsabilidades: San Benito quiere a la abadesa como servidora de la vida, lo cual requiere de la superiora la entrega generosa y desprendida en motivar las energías y la historia de cada una de sus hijas, y en orientar a todas hacia Dios. Deberá adaptarse -difícil arte- a genios y temperamentos diversos, procurando ser más amada que temida, para que todas experimenten en sus vidas la misericordia de Dios; velará sobre los aspectos materiales y espirituales del monasterio, no descuidando los primeros pero dando prioridad a los segundos. Retos importantes, que tendrá que afrontar desde el conocimiento y la aceptación de sus propios límites y d esde el cuidado del buen celo para buscar y amar a Dios. Pues desde el día de hoy será, como un nuevo Moisés, la guía y cabeza de un pueblo en marcha hacia la Tierra Prometida, y tendrá que discernir desde Dios la mejor ruta posible, y los pasos más prudentes a la hora de avanzar.


Para una misión así, tan hermosa e importante como difícil, nos reunimos aquí, en presencia del Señor; a Él le pedimos en esta ceremonia su auxilio y bendición permanentes, y su amor providente y constante sobre nuestra querida hermana y amiga
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