Domingo 3 - A 2026

Mateo 4,12-23

El Evangelio de hoy nos presenta el inicio de la vida pública de Jesús en Galilea, una tierra sencilla y poco valorada. Allí proclama su primer anuncio: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos». No es una amenaza, sino una buena noticia: Dios se ha acercado a nosotros.
La conversión que Jesús pide no es solo dejar el pecado, sino cambiar el corazón y la dirección de la vida. Es abrirnos a Dios y confiar en que Él puede renovar nuestra historia concreta, con sus luchas y fragilidades.

Jesús llama después a los primeros discípulos mientras trabajan, en lo cotidiano. No los elige por ser perfectos, sino por estar disponibles. Ellos dejan las redes y lo siguen, porque han reconocido en Él una palabra que da sentido a su vida. También hoy el Señor nos llama desde nuestra realidad diaria y nos invita a seguirlo con libertad.

«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres». No nos quita nada, sino que transforma nuestra vida para que se convierta en servicio y anuncio. Donde llega Jesús, la luz vence a la oscuridad y la esperanza renace.

Hoy somos invitados a preguntarnos si estamos dispuestos a dejar nuestras redes y a seguir a Cristo. Él sigue pasando por nuestra orilla. Que tengamos un corazón atento para responder y una vida que anuncie que el Reino de Dios ya está entre nosotros.