Domingo 4 Cuaresma - A 2026
El Evangelio del ciego de nacimiento es una historia de encuentro, iluminación y fe. Cuando Jesús ve al ciego, toma la iniciativa: se acerca a él, lo toca y lo envía a lavarse. Es un gesto que nos recuerda que Dios siempre da el primer paso en nuestra vida.
El hombre obedece sin entender del todo. Va, se lava y comienza a ver. Así ocurre también en la vida espiritual: muchas veces Dios nos pide confiar antes de comprender plenamente. La fe empieza con un pequeño acto de confianza.
Después de la curación, el hombre atraviesa interrogatorios, dudas y rechazo. Pero precisamente en medio de esas pruebas su fe se fortalece. Al final, cuando se encuentra nuevamente con Jesús, lo reconoce como el Hijo del Hombre y cree en Él.





