feliz navidad2020

Bautismo del Señor

Bautismo2021Marcos 1, 7-11

Con la fiesta del BAUTISMO DEL SEÑOR se cierra el tiempo de Navidad; es el fin de una vida silenciosa en Nazaret y el inicio de su vida pública. Jesús acudió al río Jordán donde Juan bautizaba.

Marcos, con su relato del bautismo, pretende explicar quién era en realidad Jesús de Nazaret. Aquel que después bautizará con Espíritu, se presenta a ser bautizado con agua. Jesús se introduce en las aguas del Jordán, recogiendo así todo el pecado del mundo, toda la miseria de la condición humana. En esta experiencia, Dios le revela que es el Hijo amado, y ahí nace la misión por la que Jesús deja la esfera de su vida privada para dedicarse al anuncio del Reino.

Al salir del agua del Jordán, Jesús, recién bautizado, vive una doble experiencia. En primer lugar, siente que” el Espíritu baja sobre él”, lleno de ese Espíritu, Jesús pasará toda la vida haciendo el bien y curando a los afligidos por el mal.

Después Jesús oye una voz. “Tú eres mi Hijo amado”, en adelante, Jesús vivirá en obediencia fiel al Padre construyendo un mundo más fraterno.

En este momento Jesús inicia la andadura de su proyecto; hace realidad, acerca la presencia salvadora de Dios Padre a la vida humana de los hombres. El cielo, que permanecía cerrado, se abre para mostrar su secreto. No se abre para el enfado, la ira o el castigo, se abre para traer el amor de Dios; el Espíritu se posa sobre él y la Palabra de Dios lo confirma: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle”, dice Lucas.

El mensaje del Bautismo es claro: Con Cristo el cielo ha quedado abierto; de Dios solo brota el amor y la paz; podemos vivir con confianza. A pesar de todos nuestros errores e infidelidades, Dios abre su casa y su corazón en Cristo, para todos. La vida cobra otro sentido. Ya no es la historia sucia del hombre pecador, es la historia regalada de la dignidad de los hijos de Dios. El Bautismo de Jesús es el regalo de Dios. En ese Bautismo del Espíritu seremos bautizados, para entrar en la familia de Dios. Con el Bautismo de Jesús se inicia el camino revelado que nos lleva, por medio de Jesús. al encuentro con Dios nuestro Padre.

También nosotras hemos sido bautizadas como Jesús. Hemos sido ungidas por el Espíritu para servir y hacer el bien, para continuar la obra liberadora de Jesús. Estamos necesitadas de actualizar nuestro propio Bautismo, la gracia que hemos recibido en él, la exigencia que debemos de dar a nuestro compromiso cristiano.

Seguir a Jesús significa irnos llenando del Espíritu de Dios y vivir como hijos e hijas queridos del Padre, construyendo una vida más fraterna y amistosa.

Escuchemos hoy desde el corazón en el silencio: “Tú eres mi hija amada, mi predilecta”.