Domingo 1 Cuaresma - A 2026
Al comenzar la Cuaresma, la liturgia nos lleva al desierto con Jesús: silencio, hambre y tentación, recordándonos que el camino a la Pascua pasa por la verdad del corazón. Jesús enfrenta la tentación desde su humanidad: siente hambre y cansancio, y así comprende nuestras luchas.
El tentador aparece cuando estamos más débiles, enseñándonos a mantener vigilancia interior. Cada respuesta de Jesús se funda en la Palabra de Dios, mostrando que alimentarse de ella permite reconocer y vencer la mentira de la tentación. Jesús no negocia con el mal: sus respuestas son firmes y claras, recordándonos que a veces la mejor estrategia espiritual es cortar con decisión.
El evangelio termina con una nota de consuelo: después de la prueba, los ángeles sirven a Jesús. Dios no abandona a quien lucha con corazón sincero. Puede haber combate y puede haber fatiga, pero la última palabra la tiene siempre la fidelidad de Dios.
Que en este inicio de Cuaresma, pidamos la gracia de entrar sin miedo en nuestro propio desierto interior. Que aprendamos a apoyarnos más en la Palabra, y a elegir, una y otra vez, el camino humilde que conduce a la vida. Porque cada fidelidad escondida, aunque parezca pequeña, va preparando ya en nosotras la alegría de la Pascua.

