Domingo 5 Cuaresma - A 2026
En este domingo quinto de Cuaresma, la liturgia nos presenta el Evangelio de San Juan, capítulo 11, donde contemplamos la muerte de Lázaro, una realidad que parece definitiva, sin salida. También nosotros vivimos momentos en los que algo muere en nuestro interior: la esperanza, la paz o incluso la fe. En medio de ese dolor se hace presente Jesús, que no permanece distante, sino que se conmueve y llora con nosotros, revelándonos que Dios comparte nuestro sufrimiento.
Pero Jesús no se detiene en el llanto. Se acerca a la tumba y pronuncia una palabra llena de autoridad: “¡Lázaro, sal fuera!”. Y el que estaba muerto sale.
Con este signo nos muestra que Él tiene poder sobre toda muerte, también sobre nuestras heridas, pecados y desesperanzas. Hoy sigue llamándonos por nuestro nombre, invitándonos a salir de todo aquello que nos ata y nos impide vivir en plenitud.
Al acercarnos a la Semana Santa, este Evangelio nos recuerda que la muerte no tiene la última palabra. Cristo es la resurrección y la vida; donde Él entra, todo puede renacer. No tengamos miedo de abrirle el corazón, porque su palabra tiene poder para levantarnos y darnos una vida nueva.
