Skip to main content

Domingo 30 - A 2026

domigo 30 a 2026Mateo 22, 34-40

En el Evangelio de este domingo, los fariseos intentan poner a prueba a Jesús preguntándole cuál es el mandamiento más importante de la Ley. Se trataba de una pregunta difícil, pues los judíos tenían numerosos preceptos y consideraban que todos debían cumplirse. Sin embargo, Jesús responde con claridad y sabiduría, señalando dos mandamientos fundamentales: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo.

Jesús une estos dos mandamientos y nos enseña que no pueden separarse. El amor a Dios se hace visible y concreto en el amor a los demás. No podemos decir que amamos a Dios si ignoramos el sufrimiento de quienes nos rodean, si somos indiferentes ante sus necesidades o si no somos capaces de ofrecerles comprensión, respeto y ayuda. Amar a Dios significa también amar a las personas que Él ama, reconociendo en cada una su dignidad y su valor.

Este mensaje nos recuerda que la verdadera fe no consiste únicamente en cumplir normas, rezar o practicar determinadas costumbres religiosas. Todo ello pierde su sentido si no está acompañado del amor. El amor es la esencia de la vida cristiana y la verdadera medida de nuestra relación con Dios. San Agustín lo expresó con una frase muy conocida: «Ama y haz lo que quieras», recordándonos que quien ama de verdad procura siempre el bien de los demás.

Jesús mismo es nuestro mejor ejemplo, pues nos amó hasta entregar su vida por todos. Por eso, estamos llamados a vivir ese mismo amor en nuestra vida cotidiana, mediante gestos concretos de generosidad, paciencia, perdón, solidaridad y servicio, especialmente con las personas que tenemos más cerca.

“Señor, enséñanos a amarte con todo el corazón y a amar al prójimo como Tú nos amas. Amén.”