Domingo 2 Cuaresma - A 2026
El Evangelio del II Domingo de Cuaresma nos regala la escena luminosa de la Transfiguración, en la que Jesucristo deja ver por un instante la gloria que habita en Él. En medio del camino cuaresmal, la Iglesia nos recuerda que la conversión no es un camino hacia la tristeza, sino hacia la luz de la Pascua. Antes de la cruz, el Señor fortalece la fe de sus discípulos —y también la nuestra— mostrándoles quién es realmente.
Jesús sube al monte con Pedro, Santiago y Juan. También nosotros necesitamos subir, es decir, buscar momentos de silencio y oración para encontrarnos con Dios. Solo quien se detiene puede ver con claridad. La Transfiguración nos enseña que, aunque en la vida haya oscuridad y esfuerzo, la última palabra la tiene siempre la gloria de Dios.
La voz del Padre señala el centro del mensaje: “Este es mi Hijo amado… escuchadlo”. La Cuaresma es tiempo para volver a escuchar de verdad a Cristo, no solo con los oídos, sino con la vida. Escuchamos cuando perdonamos, cuando confiamos, cuando damos pasos concretos de conversión. Escuchar a Jesucristo es acoger su Palabra en lo profundo del corazón y permitir que ilumine nuestras decisiones de cada día.
Es pasar del simple oír al obedecer confiado, dejando que el Evangelio transforme nuestra manera de vivir.
Finalmente, Jesús toca a los discípulos y les dice: “Levantaos, no tengáis miedo”. También hoy el Señor nos anima a seguir caminando. Que esta Cuaresma nos ayude a buscar al Señor en la oración, a escuchar su voz y a bajar del monte con un corazón renovado, dispuesto a caminar hacia la Pascua con fe y esperanza.

