Domingo de Ramos - A 2026

domingo de ramos A 2026Mateo 21, 1-11

El Evangelio del Domingo de Ramos en el ciclo A nos muestra a Jesús entrando en Jerusalén entre aclamaciones, pero de una forma sencilla y humilde. No es un rey que se impone, sino que se ofrece. Y, sin embargo, esa misma multitud que hoy lo aclama pronto pedirá su crucifixión. Este contraste no es solo una escena del pasado, sino un reflejo de nuestro propio corazón, capaz de entusiasmo y, al mismo tiempo, de incoherencia.

Jesús entra así para mostrarnos el rostro de Dios: un Dios que no actúa con fuerza ni con espectáculo, sino con humildad y cercanía. No viene a dominar, sino a amar y a entregarse. En ese gesto ya se anticipa la cruz, donde ese amor se manifestará plenamente.

La Pasión que leemos en este día pone delante de nosotros la fragilidad humana —la traición, el miedo, la negación—, pero también la firmeza de Jesús, que permanece fiel y confiado hasta el final. Él no responde con violencia, sino con un amor que resiste todo.

Así, el Domingo de Ramos no es solo el inicio de la Semana Santa, sino una llamada a decidir cómo queremos acompañar a Jesús: si desde un entusiasmo pasajero o desde una fe que permanece también en la cruz. Porque es ahí donde el amor se vuelve verdadero y profundo.