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Domingo 17 - A 2026

domingo 17 a 2026Mateo 13, 44-52

Las parábolas del tesoro escondido, de la perla preciosa y de la red nos hablan del Reino de Dios desde perspectivas distintas, pero con un mismo mensaje. El Reino es el verdadero Tesoro, la riqueza por la que merece la pena entregarlo todo. Unos lo descubren casi sin buscarlo; otros llegan a él después de un largo camino. Pero, en ambos casos, el encuentro con Cristo cambia la vida y da un sentido nuevo a todo.

Jesús destaca un detalle que no deberíamos pasar por alto: el hombre que encuentra el tesoro, «lleno de alegría», vende todo lo que tiene. La alegría precede a la renuncia.

Quien ha descubierto a Jesús como el verdadero Tesoro comprende que nada de lo que deja puede compararse con el don recibido. El Evangelio no empobrece la vida; la llena de una alegría que ninguna otra realidad puede ofrecer.

Después de encontrar el tesoro, el hombre compra el campo. El descubrimiento puede ser inmediato; la fidelidad dura toda la vida. Cada día estamos llamados a cuidar y hacer crecer ese encuentro con el Señor, para que la fe no se convierta en costumbre, sino en una relación viva que transforme nuestra manera de pensar, de amar y de vivir.

La parábola de la red nos recuerda que el Reino está abierto a todos y que un día alcanzará su plenitud. Mientras llega ese momento, la pregunta permanece abierta para cada uno de nosotros: ¿Sigue siendo Jesús? el verdadero Tesoro de mi vida?