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Domingo 23 - A 2026

domingo 23 a 2026Mateo 18, 15-20

El Evangelio de hoy nos habla de algo que no siempre resulta fácil: corregir al hermano cuando se equivoca. Jesús no nos invita a juzgar ni a condenar, sino a ayudar a la persona a recuperar el camino. La corrección cristiana nace del amor y busca siempre el bien del otro.

También nos recuerda que no podemos vivir la fe de manera aislada. Somos una comunidad y tenemos una responsabilidad unos con otros. A veces es más cómodo mirar hacia otro lado ante el error de un hermano, pero el amor verdadero nos pide acercarnos con respeto, humildad y comprensión.

Jesús termina con una promesa llena de esperanza: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Qué importante es recordar esto en nuestras familias, en nuestras parroquias y en nuestras comunidades. Cuando nos reunimos buscando sinceramente a Cristo, Él está presente y nos ayuda a superar divisiones, resentimientos y dificultades.

Pidamos hoy al Señor un corazón humilde para saber corregir sin herir, aceptar la corrección sin orgullo y, sobre todo, aprender a perdonarnos. Que nuestras relaciones estén siempre guiadas por el amor, porque allí donde hay caridad y unidad, Cristo está verdaderamente en medio de nosotros.