Este año he estado más cerca que nunca del portal de Belén
Pasar la Noche Buena y el día de Navidad en un Monasterio.
Dejar el ruido y el bullicio de Madrid era en un principio el objetivo de mi marido y mío. La novedad, pasar la Navidad en un convento.
Ahora, que ya he vivido la experiencia, podría llenar páginas hablándoos, de todas las maravillas, que encierra el Monasterio, de San Salvador en Palacios de Benaver. Pero, considero que cualquiera que quiera saber sobre las maravillas del Monasterio solo tiene que buscar en internet y se hará una buena idea. Por eso, yo solo me voy a centrar en lo que sentí estando dentro de él.
A nuestro muy querido capellán, hermano y amigo Martín Ángel:
“Podéis ir en paz, que paséis un buen día y que Dios os acompañe siempre.”
Con estas palabras nos despedía Martín el jueves por la mañana al terminar la Eucaristía hasta el día siguiente. Fueron, sin embargo, sus últimas palabras para nosotras y en ellas iba su despedida para siempre. Una llamada telefónica por la noche comunicándonos su muerte repentina, nos dejaba el corazón roto de dolor.