Domingo Cuarto de Pascua - C
Juan 10, 27-30
El domingo pasado el evangelio nos hablaba de pescadores. Hoy nos habla de pastores. La Iglesia hoy celebra el día del Buen Pastor. Jesús es el buen pastor, el pastor ideal, el que conoce a sus ovejas y es conocido por ellas, el que conduce a sus ovejas y es seguido por ellas, el que defiende a sus ovejas, de manera que nadie se las pueda arrebatar, el que llega a dar su vida por las ellas.
En la tradición bíblica la imagen del pastor estaba cargada de simbolismo. Dios decía por boca del profeta Ezequiel: “Buscaré a la oveja perdida y haré volver al redil a la descarriada; me ocuparé de la gorda y de la robusta. Las pastorearé con justicia”
Hoy, a nosotras, todavía esta imagen nos dice mucho, nos evoca la figura del pastor que hemos contemplado tantas veces en nuestros pueblos cuidando el rebaño. Sin embargo, en una sociedad urbana como la de hoy, esta imagen hoy nos les dice mucho. Rechazan que se asemeje a la gente con las ovejas, se identifica fácilmente con el borreguismo y la gente no lo soporta.
Juan 21, 1-19
Lucas 22, 14–23, 56
Juan 8, 1-11
Lucas 15, 1-3. 11-32