11 de julio, San Benito. Patrón de Europa
Hoy celebramos la solemnidad de nuestro padre San Benito y con él celebramos la primacía de la escucha, que debe ser nuestra actitud constante; la primacía del silencio fecundo; la prioridad de la vida interior, la prioridad de la conversión cotidiana a nuestra identidad, a aquello que somos y que en cada instante debemos llegar a ser.
“Sed como los fundadores y fundadoras lo soñaron” Estas palabras las pronunció un obispo al comenzar el Congreso de Vida Religiosa.
Hoy, víspera de la celebración de la solemnidad de nuestro Padre San Benito, vamos a preguntarnos cómo soñó San Benito a sus monjes. Yo respondería con unas palabras que él mismo nos dejó en la Regla. Pienso que nos soñó tan enamoradas de Cristo que seríamos incapaces de anteponer nada a su amor.
Lucas 10, 12.17-20
Lucas 9, 51-62
La Solemnidad de hoy es un eco del jueves santo. El Señor Jesús quiso quedarse con nosotras. Y lo hace en cada Eucaristía, en donde somos convocadas a la mesa de la Palabra y a la mesa de su Cuerpo y de su Sangre.
A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por profundizar en el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.