Reflexión sobre el dolor

12 sobre el dolorEl domingo sexto de Pascua celebramos el día del enfermo. Quisiera hacer alguna consideración a este respecto. Lo primero decir, que el dolor es un misterio al que hay que acercarse con los pies descalzos, como Moisés se acercó a la zarza ardiente. Nada realmente más grave que acercarse al dolor con sentimentalismos y, no digamos con frivolidad.

Y quizá, una primera consideración es la del mucho dolor que hay en el mundo, agravado en estos tiempos por los medios de comunicación que enseguida nos informan de la muerte que se ha producido en el otro lado del mundo.

Es cierto que, hoy se lucha más y mejor que nunca contra el dolor y la enfermedad. Pero no parece que la gran montaña de dolor disminuya. Incluso, cuando hemos derrotado una enfermedad, aparecen otras. Sé que es amargo y doloroso decir esto, pero en lo que respecta al dolor, la enfermedad y la muerte, podemos ganar muchas batallas, pero la guerra la tenemos perdida.

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Seguir al Nazareno

12 jesus nazarenoLos primeros días del mes de febrero de este año los pasé en Jávea, vuestro pueblo y mi pueblo. Estuve visitando a mis padres. Llevo viviendo 25 años retirada en un monasterio en un pueblo muy pequeño en la provincia de Burgos. Hasta hace poco la fidelidad de mis padres ha sido excepcional, ellos han venido todos los años dos veces a verme acompañados de mis hermanos. Ahora ya les cuesta, las limitaciones de la edad se imponen. Por eso, aunque mi vida transcurra, como digo, en un monasterio, he podido disfrutar del regalo de poderlos visitar. Fueron pocos días pero con la sensación de bien aprovechados. El encuentro con ellos me produjo un sentimiento grande amor intenso, agradecido… por poderlos abrazar, besar. Así pasó con mis hermanos, mi sobrina. También el encontrarme con mis amigas de siempre me gustó, me hizo sentir bien, me dejó un recuerdo agradecido, cálido, sabroso… A pesar de que nuestras vidas han tomado rumbos distintos desde hace ya muchos años, había compenetración, bienestar, risas, amistad verdadera.

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Sólo el amor solidario nos cambiará

Mensaje de Navidad

10 solo el amorSobre el mundo se ha acumulado tanta injusticia y sufrimiento que una, sin ser directamente culpable, se siente, a veces avergonzada simplemente de vivir, de poder comer, de tener un techo donde cobijarse, es decir, de llevar una existencia mínimamente normal a la que deberíamos tener acceso todos.

Pero, ¿quién piensa hoy de verdad en los demás? Es inmoral instalarnos en el propio bienestar sin acordarnos de los pobres, de los que sufren cualquier tipo de exclusión, de los más desfavorecidos, de los que han sido castigados por la adversidad. Por desgracia esta actitud es hoy muy general.

La lucha por la vida y el ambiente materialista y consumista, el individualismo imperante nos ha endurecido el corazón, nos ha hecho insensibles al sufrimiento ajeno. Si nuestra época se distingue de las anteriores es, sobre todo, por la pérdida del sentido de fraternidad y de solidaridad aunque se hable mucho de ella. Siempre encontramos motivos para justificar nuestros egoísmos y nuestra insensibilidad.

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Nuestra respuesta al sufrimiento

11 nuestra respuestaDesde nuestra pequeña comunidad intentamos dar respuesta al sufrimiento del mundo con nuestra oración, acogida, y pequeños gestos solidarios. Pequeños signos del Reino orientados a la construcción de un mundo más digno y dichoso para todos.

Respondemos al sufrimiento fundamentalmente con nuestra oración, desde nuestra condición de contemplativas, desde nuestra misión de intercesoras, ya que es imposible contemplar a Dios sin vivir la fraternidad, sin pensar en sus hijos e hijas, sin compartir sus sufrimientos. La vivencia de la filiación divina nos lleva a vivir la fraternidad.

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Reflexión al hilo de mi enfermedad

04 cieloEra un 19 de julio de 2010 hacia las dos de la tarde cuando en una revisión reglamentaria el médico me diagnosticaba un tumor maligno en hígado. Me quedé paralizada, clavada en la silla, sin poder reaccionar, no me salían las palabras.

El doctor me dijo que no había posibilidad de intervención. El primer paso que había que dar era hacer una punción para analizar el tumor. Me habló también de la posibilidad de un trasplante de hígado pero para esto había que cumplir una serie de requisitos. El primero era que el tumor no midiera más de cinco centímetros, si era más grande, ya no había posibilidad, pues, se suponía, que las células cancerígenas ya se habían extendido. Si no fuera así ya tenía la muerte asegurada. ¿Quizá dos meses? ¿seis meses…? Sólo Dios sabe.

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