Domingo XV - C
NO PASAR DE LARGO Lc 10,25-3
«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo». Esta es la herencia que Jesús ha dejado a la humanidad. Para comprender la revolución que quiere introducir en la historia, hemos de leer con atención su relato del «buen samaritano». En él se nos describe la actitud que hemos de promover, más allá de nuestras creencias y posiciones ideológicas o religiosas, para construir un mundo más humano.
En la cuneta de un camino solitario yace un ser humano, robado, agredido, despojado de todo, medio muerto, abandonado a su suerte.

Hoy celebramos la solemnidad de nuestro padre San Benito y con él celebramos la primacía de la escucha, que debe ser nuestra actitud constante; la primacía del silencio fecundo; la prioridad de la vida interior, la prioridad de la conversión cotidiana a nuestra identidad, a aquello que somos y que en cada instante debemos llegar a ser.
Lucas 10, 12.17-20
Lucas 9, 51-62
La Solemnidad de hoy es un eco del jueves santo. El Señor Jesús quiso quedarse con nosotras. Y lo hace en cada Eucaristía, en donde somos convocadas a la mesa de la Palabra y a la mesa de su Cuerpo y de su Sangre.