Sagrada Familia - A 2025
Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, y el Evangelio que acabamos de escuchar nos presenta una escena que, lejos de ser idílica, está marcada por la dificultad, el peligro y la huida. José toma al Niño y a María en plena noche y parte hacia Egipto para salvar la vida de Jesús. Desde el comienzo, la familia de Nazaret conoce el sufrimiento, la incertidumbre y el desarraigo.
Esto es muy importante, porque nos recuerda que la Sagrada Familia no fue una familia perfecta en el sentido de una vida cómoda o sin problemas, sino una familia profundamente humana, que vivió pruebas reales, como tantas familias hoy: migración forzada, miedo por los hijos, decisiones difíciles, futuro incierto.





En esta solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Evangelio de la Anunciación nos hace volver a Nazaret, a ese instante silencioso en el que Dios decidió entrar en nuestra historia a través del corazón puro de una joven. María, preservada del pecado desde su concepción, no fue apartada del mundo, sino preparada por Dios para acoger plenamente su Palabra. Su corazón libre, su escucha atenta y su disponibilidad total hicieron posible la llegada del Salvador.