En tiempos de coronavirus, rezar el PadreNuestro
La oración del padrenuestro es una oración breve. La única que Jesús dejó en herencia a sus seguidores. Es una oración extraña. La rezan todos los cristianos, pero no habla de Cristo. Se reza en todas las iglesias, pero no se menciona a ninguna iglesia. Los católicos la pronuncian en la misa del domingo, pero no dice nada de ninguna religión. Como dice J. D. Crossan, es “una oración revolucionaria que proclama una nueva visión de la historia. Se trata de un manifiesto radical y un himno de esperanza en un lenguaje dirigido a toda la tierra”.
Afortunadamente, junto a los terroríficos y casi morbosos noticiarios televisivos sobre la pandemia, aparecen otras voces alternativas, positivas y esperanzadoras. Algunos recurren a la historia para recordarnos que la humanidad ha pasado y superado otros momentos de pestes y pandemias, como las de la Edad media y la de 1918, después de la Primera Guerra Mundial. Otros se asombran de la postura unitaria europea contra el virus, cuando hasta ahora discrepaban sobre el cambio climático, los inmigrantes y el armamentismo, seguramente porque esta pandemia rompe fronteras y afecta a los intereses de los poderosos.
Si la Navidad fuese como aparece en las tiendas del aeropuerto de Fiumicino, en donde me encuentro ahora mientras tecleo la entrada de hoy, todo sería glamuroso y encantador. Abundan los artículos de lujo, los alimentos típicos de estas fechas y una decoración elegante, con el inequívoco toque italiano. Pero sé muy bien que este papel de regalo envuelve realidades muy distintas. Como todos los años, al llegar estas fechas, aparecen con más claridad las zonas de sombra. Hay muchas personas que están viviendo situaciones difíciles. No hace falta pensar solo en quienes viven en la calle o se encuentran desahuciados. A menudo, situaciones de dolor, soledad y tristeza se encuentran alrededor de nosotros.