Pentecostés - B 2024

pentecostes2024JUAN 20, 19-23

Después de la celebración de la Ascensión y a los cincuenta días de la Pascua celebramos hoy el domingo de Pentecostés. Jesús que había dejado físicamente a los suyos, les prometió la llegada del Espíritu, el cual permanecerá siempre con ellos. Asumida la Resurrección, cuando la Iglesia está comenzando a formarse, el Espíritu Santo pasó a ser el protagonista de la salvación. Él se encarga de recordarnos el mensaje de Jesús; Él nos guía a la hora de interpretarlo de modo que siga siendo actual en el mundo de hoy y de todos los tiempos; Él es el que nos impide anclarnos en el tiempo y no evolucionar en lo que hay que evolucionar; Él nos purifica, nos enardece y nos templa para los duros trabajos del evangelio.

Escuchar la voz del espíritu no siempre es fácil. Se requiere mucha sinceridad ante nosotros mismos y ante la palabra de Dios. Alguna vez puede ser que creamos que nos habla, o que le escuchamos y lo que escuchamos de verdad es lo que nos gustaría oír.

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Ascensión de Señor - B 2024

ascension2024Marcos 16, 15-20

Celebramos hoy la fiesta de la Ascensión de Jesús al cielo. La Ascensión forma parte del misterio pascual de Cristo. Es la coronación de la vida y de las obras de Jesús. Es la entrada oficial en la gloria; es la vuelta al Padre anunciada por él en el día de Pascua: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”, le había dicho a María Magdalena. Y a los discípulos de Emaús. ¿“No era preciso que el Mesías padeciese esto y entrase en su gloria?

Jesús no es que suba ni baje, al cielo, sino que es una forma de hablar los hombres con categorías de espacio y tiempo. La Ascensión es el comienzo de una forma nueva de estar entre los suyos. No nos ha abandonado sino que permanece entre nosotras. Su presencia es invisible, pero le sentimos cercano y dentro de nosotras mismas.

En los días anteriores a la Ascensión Jesús había preparado a sus discípulos: os conviene que yo me vaya, si me amarais os alegraríais de que me vaya al Padre porque el Padre es mayor que yo, no os dejaré solos.

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Domingo 6 Pascua - B 2024

domingo 6 pascua 2024Juan 15,9-17

Seguimos con el testamento de Jesús, se está despidiendo de sus amigos, el ambiente no puede ser más confidencial, más íntimo. El Corazón de Jesús se desborda, su emoción alcanza cotas insospechadas. ¡Dios tiene corazón! ¡Dios es amor!

¿Has conocido el amor? ¿Te has enamorado alguna vez? Entonces conoces a Dios, porque Dios es amor, pero hay que salvar las diferencias. A menudo nuestros amores son efímeros, el de Dios es eterno. Nuestros amores son vulnerables y fácilmente se dañan y menoscaban ante cualquier atisbo de contradicción o de infidelidad, el de nuestro Dios es fiel hasta la muerte y siempre perdona y ama sin cesar y una diferencia fundamental, Dios no es alguien que ama, Dios es Amor.

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Domingo 5 Pascua - B 2024

domingo 5 pascua 2024Juan 15, 1-8

En el Evangelio de este domingo, Jesús hablando a los discípulos durante la última cena, los exhorta a permanecer unidos a él como los sarmientos a la vid. Se trata de una imagen bastante significativa, porque expresa claramente que la vida cristiana es un misterio de comunión con Cristo y esto queda recalcado por el verbo «permanecer», que tiene un sentido positivo: «El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada”. Pero también tiene un sentido negativo: «El que no permanece en mí, lo tiran fuera como el sarmiento y se seca; luego los recogen y los echan al fuego y arden».

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Domingo 4 Pascua - B 2024

domingo 4 pascua 2024Juan 10, 11-18

Este cuarto domingo de la Pascua es conocido como el domingo del Buen Pastor, por las alusiones que hay en la liturgia (textos, oraciones…) a esa relación pastor – ovejas que tanto le gustaba a Jesús y que fue bien asimilada en las primeras comunidades cristianas.

Esta parábola es la respuesta de Jesús a los fariseos, cuya autoridad han puesto en duda (Jn 9, 40). Jesús desarrolla los tres criterios que establecen a sus ojos la verdadera autoridad: el buen pastor da su vida por su rebaño, vive en comunión y conocimiento mutuo con él (cosa que puede hacer porque vive en comunión con el Padre), se preocupa de su unidad y de la recolección de las ovejas perdidas.

No es lo mismo que las ovejas sean tuyas o que sean de otro y te ganes tu salario; que las conozcas o no; que te conozcan o que vayan a la suya; que te importen o te den lo mismo. Jesús toma esta imagen, que sus oyentes entendían bien fácilmente al ser un pueblo de agricultores y ganaderos, para hacerles entender que para él somos importantes hasta el punto de dar la vida por nosotros.

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