Domingo 2 Navidad - A 2026
En el segundo domingo de Navidad, el prólogo de san Juan nos invita a contemplar el misterio de Cristo desde su origen eterno: la Palabra que existía desde siempre junto a Dios y que es fuente de toda vida. Esa Palabra es la luz verdadera que ilumina a los hombres y que ninguna tiniebla puede vencer. Juan el Bautista aparece como testigo humilde de esa luz, llamado a señalarla para que todos puedan creer.
El evangelio muestra también el drama del rechazo: la Palabra vino a los suyos y no fue acogida. Sin embargo, a quienes la reciben se les concede el don inmenso de llegar a ser hijos de Dios, no por méritos propios, sino por pura gracia. La fe consiste en abrir espacio para que Dios habite nuestra vida cotidiana.




