Santa María, Madre de Dios - A 2025
El Evangelio con el que comenzamos el año nos ofrece una escena para contemplar: un niño en un pesebre, una madre que lo envuelve con cuidado y unos pastores que llegan para mirar. Todo ocurre en la sencillez y el silencio. Así es como Dios entra en nuestra historia: sin imponerse, dejándose encontrar.
Los pastores han escuchado una palabra y se han puesto en camino. No entienden todo, pero confían. Y después regresan a su vida cotidiana glorificando a Dios. El encuentro con el Niño no los aparta de lo de siempre, sino que transforma su manera de vivirlo. Han descubierto que Dios se manifiesta en la pobreza y en lo pequeño.
María permanece en una actitud distinta. Ella guarda y medita en su corazón. No pretende dominar el misterio ni apresurar los tiempos de Dios. Su fe es silenciosa y profunda. María nos enseña que creer, muchas veces, es saber acoger lo que Dios hace sin comprenderlo del todo.





