Domingo 3 - C 2025
Jesús vuelve ahora a Galilea, a su tierra, al pueblo donde se había criado, con la fuerza del Espíritu, para dar comienzo a tres años intensos en los que anunciará, con su palabra y con su vida, el proyecto del Padre para la humanidad. Entra en la Sinagoga un sábado, como era su costumbre. Lee el libro del profeta Isaías, concretamente el pasaje en el que Isaías presenta al Mesías como el ungido por el Espíritu”. La expectación, me imagino, debería ser enorme.
Este joven, al que sus paisanos vieron crecer por las calles polvorientas de Nazaret, vuelve como un Maestro que enseña con autoridad haciendo que su fama se extendiera y las gentes le alabaran. Cuando entra en la sinagoga nadie queda indiferente… “Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él Y cuando termina de leer el pasaje proclama: “Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír”.