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Santísima Trinidad - A 2026

Santa Trinidad 2026La solemnidad de la Santísima Trinidad nos invita a contemplar el misterio más profundo de nuestra fe: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios en comunión perfecta de amor. El Evangelio que acabamos de escuchar no intenta explicar filosóficamente este misterio, sino mostrarnos cómo actúa Dios en favor de la humanidad.

Jesús dice: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único.”

Aquí descubrimos el corazón de la Trinidad: el Padre ama al mundo, el Hijo se entrega para salvarlo y el Espíritu Santo hace posible que ese amor transforme nuestra vida. Dios no permanece lejano; entra en nuestra historia para ofrecernos salvación y vida nueva.

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Pentecostés - A 2026

Pentecostes 2026Juan 20,19-23

Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo, el día en que Dios renueva el corazón de los discípulos y da inicio a la misión de la Iglesia. El Evangelio nos muestra a los apóstoles encerrados por miedo. Habían caminado con Jesús, pero la cruz había llenado sus corazones de inseguridad y tristeza. El miedo los paralizaba.

Sin embargo, Jesús resucitado entra en medio de ellos. No pregunta por sus errores ni les reprocha haberlo abandonado. Lo primero que les ofrece es la paz: “La paz esté con vosotros”.

Qué importante es esto para nuestra vida. Muchas veces también nosotros vivimos inquietos, cansados o llenos de preocupaciones. Hay heridas interiores que nadie ve, luchas silenciosas, momentos en que la fe parece debilitarse. Pero Jesús sigue acercándose a nosotros para devolvernos la paz y la esperanza.

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Ascensión del Señor - A 2026

ascension2026Mateo 28, 16-20

En la solemnidad de la Ascensión del Señor contemplamos a Cristo que vuelve al Padre sin dejar de permanecer junto a nosotros. Su subida al cielo no significa ausencia, sino una presencia más profunda y universal. Él lleva nuestra humanidad hasta Dios y abre para todos el camino de la esperanza.

Que esta fiesta nos ayude a levantar la mirada por encima de las preocupaciones diarias, sin huir de nuestras responsabilidades, pero recordando que nuestra vida tiene un destino eterno. Estamos llamados a caminar por la tierra con el corazón puesto en el cielo.

La Ascensión nos recuerda también que somos enviados. El Señor confía en nosotros para continuar su obra en el mundo. Cada palabra buena, cada gesto de misericordia y cada servicio humilde pueden convertirse en anuncio del Evangelio.

Que no vivamos una fe triste ni encerrada en nosotros mismos. Cristo resucitado sigue actuando en medio de su Iglesia y acompaña cada paso de quienes confían en Él. Allí donde parece haber oscuridad, el Señor sigue encendiendo esperanza.

Pidamos la gracia de vivir con serenidad y confianza, sabiendo que Jesús permanece con nosotros todos los días. Y que, mientras esperamos la fuerza del Espíritu Santo, aprendamos a ser testigos valientes, sencillos y alegres del amor de Dios en medio del mundo.

Domingo 6 Pascua - A 2026

domingo 2026Juan 14, 15-21

En el Evangelio de este domingo, Jesús habla a sus discípulos antes de su partida. Ellos sienten miedo y tristeza, pero el Señor les da una promesa llena de consuelo: “No os dejaré huérfanos.”

Estas palabras también son para nosotros. Muchas veces experimentamos soledad, cansancio espiritual o dificultades que debilitan nuestra fe. A veces parece que Dios está lejos, pero el Señor nos recuerda hoy que nunca abandona a los suyos. Cristo resucitado permanece vivo y cercano en medio de nuestra vida.

Jesús nos enseña además que la fe verdadera se demuestra en el amor concreto: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.” Amar a Cristo no consiste solo en rezar o sentir emoción religiosa. Amar a Jesús significa aprender a vivir como Él: saber perdonar, tener paciencia, ayudar al que sufre y permanecer fieles incluso cuando cuesta.

Y porque conoce nuestra debilidad, Jesús promete el Espíritu Santo, el Defensor, que nos sostiene, ilumina y fortalece en el camino de la fe. No estamos solos: Dios habita en el corazón de quien se abre a Él.

La Pascua nos llena de esperanza, porque Cristo vive y sigue caminando con nosotros cada día. Pidámosle un corazón abierto al Espíritu Santo para vivir una fe más alegre y llena de amor.

Domingo 5 Pascua - A 2026

domingo 5 Pascua 2026Juan 14, 1-12

“No se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí”. Es una palabra para los momentos de incertidumbre, cuando no vemos claro el camino o nos sentimos desbordados por la vida. No es una exigencia, sino una invitación a la confianza.

Esa confianza tiene un rostro concreto: Jesús. Por eso puede decir: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. No solo nos indica un camino, sino que Él mismo se hace camino con nosotros, acompañando nuestros pasos incluso en la oscuridad.

Jesús nos revela también el sentido profundo de nuestra vida: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas… voy a prepararos un lugar”. No caminamos hacia la nada, sino hacia una vida de comunión y de acogida que sostiene ya nuestro presente.

Y en el centro de todo, nos muestra el rostro de Dios: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. Dios no es lejano ni abstracto, sino cercano y visible en la vida de Jesús.

De ahí nace la llamada a la fe viva: quien cree en Él no se queda quieto, sino que continúa sus obras en el mundo, haciendo presente el amor, la esperanza y la vida.

Hoy el Señor nos invita simplemente a confiar: no porque todo esté claro, sino porque no caminamos solos.