Domingo 19 - C 2025
Las primeras palabras que hoy escuchamos del Señor nos envuelven con una ternura que sostiene toda la vida de fe: “No temas, pequeño rebaño”. Es una palabra que va directamente al corazón. No se trata de una advertencia, ni de una orden, sino de una promesa. Jesús conoce nuestras fragilidades, sabe lo que pesa el día a día, conoce nuestras dudas, nuestras caídas, nuestro deseo de fidelidad que a veces se mezcla con el cansancio o la distracción. Y sin embargo, nos llama su pequeño rebaño. Un grupo reducido, aparentemente sin poder, pero inmensamente amado. Y a ese pequeño rebaño, el Padre ha querido dar el Reino. No prestarlo, no venderlo, no prometerlo vagamente. Darlo. Gratuitamente. Como un don.




