Pascua de Resurrección
Juan 20, 1-9
¡CRISTO HA RESUCITADO! Hoy es el GRAN DÍA de nuestra FE, el día más grande del año. El amor ha vencido a la muerte. Dios ha resucitado a Jesús y también quiere resucitarnos a nosotras El evangelio de este domingo más que un relato de la aparición de Jesús resucitado es un relato de desaparición. Lo que encuentran tanto María Magdalena como los dos apóstoles no es la manifestación gloriosa del Resucitado sino un sepulcro vacío. Ante ese hecho hay dos actitudes: La primera es la actitud inicial de María Magdalena: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. La otra es la respuesta de fe Juan: “Vio y creyó”. En las palabras de María Magdalena se observa una enorme carga de amor y cariño. Esta mujer lleva en su corazón el amor a su Señor. No se queda encerrada en sí misma, triste y sin esperanza. Busca a su Señor en el amanecer, sale de madrugada.
Existe una copla popular bien conocida de Antonio Machado que termina así: “No quiero cantar ni puedo a ese Jesús del madero sino al que anduvo en la mar” Y así suele ser entre nosotros. Admiramos más al Jesús de los milagros, el de los poderes especiales, el que es capaz de andar sobre las aguas, y nos cuesta mirar y entender al Jesús de la cruz. Sin embargo, otro poeta Lope de Vega tiene unos versos al Crucificado que termina así: Pero, “¿cómo clavado enseñas tanto? Debe de ser que siempre estás abierto, ¡oh Cristo, de ciencia eterna, oh, libro santo!” Sí, tenemos que acercarnos a la Cruz y aprender de ella, leer en ella, empaparnos de sus enseñanzas. Y ¿qué aprender? Aprender cómo Cristo ha vivido y procesado la injusticia enorme que le han hecho. Él había dicho: “si te abofetean en una mejilla, preséntale la otra”;
Juan 13, 1-15
La cara y la cruz de Jesús. No es fácil situarnos ante la Pasión de Jesús. Junto con el dolor y la indignación, nos surgen preguntas. No hay palabras que justifiquen esta condena a aquel «que pasó haciendo el bien». El mensaje y las acciones de Jesús habían quedado ensombrecidas por la muerte en la cruz, reservada para los peores delincuentes. Sin embargo, Jesús ya había advertido a los suyos que, en Jerusalén, tendría problemas. Allí vive la cara y la cruz de la vida cuando, a la entrada, es aplaudido como un rey y, poco después, abucheado y ajusticiado como un criminal.
Hoy comienza la Semana Santa...