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Bautismo de Jesús - A

Bautismo de JesusMateo 3,13-17

El encuentro con Juan Bautista fue para Jesús una experiencia que dio un giro a su vida. Después del bautismo del Jordán, Jesús no vuelve ya a su trabajo de Nazaret; tampoco se adhiere al movimiento del Bautista. Su vida se centra ahora en un único objetivo: gritar a todos la Buena Noticia de un Dios que quiere salvar al ser humano.

Pero lo que transforma la trayectoria de Jesús no son las palabras que escucha de labios del Bautista ni el rito purificador del bautismo. Jesús vive algo más profundo. Se siente inundado por el Espíritu del Padre. Se reconoce a sí mismo como Hijo de Dios. Su vida consistirá en adelante en irradiar y contagiar ese amor insondable de un Dios Padre.

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Epifanía del Señor - A

epifana del SeorMateo 2,1-12

Hoy se habla mucho de crisis de fe, pero apenas se dice algo sobre la crisis del sentimiento religioso. Y, sin embargo, como apunta algún teólogo, el drama del hombre contemporáneo no es, tal vez, su incapacidad para creer, sino su dificultad para sentir a Dios como Dios. Incluso los mismos que se dicen creyentes parecen estar perdiendo capacidad para vivir ciertas actitudes religiosas ante Dios.

Un ejemplo claro es la dificultad para adorarlo. En tiempos no muy lejanos parecía fácil sentir reverencia y adoración ante la inmensidad y el misterio insondable de Dios. Es más difícil hoy adorar a quien hemos reducido a un ser extraño, incómodo y superfluo.

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Segundo Domingo Navidad - A

domingo 2 navidadJuan 1,1-18

El cuarto evangelio comienza con un prólogo muy especial. Es una especie de himno que, desde los primeros siglos, ayudó decisivamente a los cristianos a ahondar en el misterio encerrado en Jesús. Si lo escuchamos con fe sencilla, también hoy nos puede ayudar a creer en Jesús de manera más profunda. Solo nos detenemos en algunas afirmaciones centrales.

«La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne.

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Cuarto Domingo Adviento - A

domingo 4 AdvientoMateo 1, 18-24

La lectura del profeta Isaías es el culmen de todo lo que hemos venido leyendo los domingos anteriores, con mucho tiempo de antelación, el profeta anuncia la Buena Nueva: “La virgen está en cinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel que significa Dios con nosotros”. No podemos pedir más, el Dios creador, el Dios todo poderoso se va a hacerse uno como nosotros, donde está el miedo o el temor, a partir de ahora solo cabe la fidelidad, el seguimiento y la confianza más absoluta. Dios no tiene ningún reparo en abajarse y compartir todo lo nuestro, lo que somos y lo que tenemos.

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Tercer Domingo Adviento - A

3 advientoAMateo 11, 2-11

Seguimos avanzando en nuestro caminar por el tiempo de Adviento. Si hasta ahora se nos llamaba a la esperanza, hoy se nos llama a la alegría. Todavía no es la alegría desbordante de la Navidad, pero sí es la alegría propia de quienes saben que con Jesucristo sus vidas pueden cambiar, y este mundo puede ser distinto.

“Estad alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres”. Con estas palabras vamos a comenzar la eucaristía de este domingo tercero de Adviento, el domingo “Gaudete”. Estamos alegres porque el Señor está cerca.

En el evangelio de este domingo vuelve a aparecer la figura de Juan el Bautista. Se encuentra encerrado en la fortaleza de Maqueronte. Herodes lo había mandado arrestar por haber denunciado su vida inmoral.

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