Quinto Domingo Pascua - A
Juan 14, 1-12
El evangelio comienza con unas palabras de profundo aliento que dirige Jesús a sus discípulos la noche de la última cena. “No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mi”. Jesús sabe el estado de turbación en que se encuentran sus discípulos, y por ello sus palabras buscan tranquilizarlos y fortalecerlos.
Los discípulos temían por la vida de Jesús y por su propia vida. Otro motivo de turbación podría ser el anuncio que durante la cena había hecho Jesús: “En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar”
Para afrontar este estado de ansiedad Jesús les pide un gesto de confianza, los alienta a confiar y creer, no sólo en Dios, su Padre, sino también en él.
Juan 10, 1-10
Lucas 24,13-35
Juan 20, 19-31