Domingo 5 - A 2023
“Vosotros sois la sal de la tierra”, “Vosotros sois la luz del mundo”, dos símbolos que no necesitan demasiadas explicaciones. La sal tiene la función de dar sabor a la comida, de purificar y de conservar. Pues, así como la sal da sabor a la comida, nosotras estamos llamadas a dar sabor a la vida.
La sal se diluye en los alimentos y nos enseña la humildad, nos enseña a vivir en minoridad. Nos lo repite Jesús en otros textos: El Reino es semilla, levadura, grano de mostaza…, no nos deja lugar al triunfalismo, parece decirnos: con poco-mucho. No necesitamos el aplauso, sino el testimonio, la autenticidad, el compromiso: “¿Por qué si la sal se vuelve sosa. No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente?





